Yes, yes

“Miro los helados que se venden en las esquinas, las flores populares de papel, las vitrinas, en busca de cosas nuevas, de las pequeñas cosas que hacen grande la vida”.

Confieso que he vivido, Pablo Neruda

Hay dos cosas que no soporto de la lluvia, y esto lo saco con ocasión del otoño porque últimamente brindamos poco, y son las siguientes: el hecho de que llueva (salvo que esté encerrado en una habitación con la chica que me gusta, que entonces supongo que el mundo se puede ir al carajo) y salir corriendo.

Alzar los hombros y correr a refugiarme se ha convertido con el tiempo en una de esas cosas que me sobrepasa, que va más allá de lo que cualquiera haría a no ser que se vea cargando una delicada copia impresa de su primera novela, pero de no ser así no queda más remedio que abrir los brazos y mojarse. Porque cada vez que me encuentro corriendo buscando refugio en un portal termino maldiciendo; recordando disgustado que llegados a ese punto será mejor seguir silbando con agua hasta en los bolsillos. Caminar con las cejas levantadas notando las gotas recorriendo con sensacionalismo el pescuezo mientras el cielo se cae a pedazos todo por culpa de una mala gestión de Roberto Brasero, supongo. (…) Artículo completo en Frontera D

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