Casi héroes

Mes: octubre, 2017

Madrid se desvanece

Mira la gente, que cruza calles,

que lleva manos cogidas con manos

y tienta besos con besos.

Es por el frío.

 

Mira esos ojos que miran

y suben aceras y esquivan coches.

Caminan mientras fuman cigarros de mentira.

Piensan en nada.

Persiguen ruido,

como si no pasara el tiempo cuando pasa.

 

Lo dicen todo a una pantalla inerte

llena de vida y la vida es ahora una muñeca rusa.

No necesitan paraguas y es invierno;

el frío ha decidido volverse un complemento.

 

Mira esa gente, a dónde huye.

A quién esperan.

Preguntan nombres de calles cortadas,

buscan los ojos tristes de diciembre.

Qué ruido de farolas, qué luz la de los coches.

¿Dónde queda Madrid cuando hay silencio,

cuando el amor no importa?

 

Ahí fuera, todos desconocidos, caminan por sus vidas

como si lo supieran.

Como si imaginaran que sólo existen ellos

porque nadie les dice que hay alguien que les mira.

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La despedida

El avión espera tras la séptima puerta,

un aeropuerto a oscuras

y en la ciudad es de noche.

Él mira las postales que se lleva,

los nombres apuntados,

el idioma aprendido.

 

Sabe que nadie puede reprocharle

seguir cambiando el mapa.

 

Tal vez se sienta solo,

tal vez cansado,

tal vez no desayune cada tarde

mirando el mismo mar

ni sepa pronunciar el nombre

del pueblo en el que viva.

 

Pero esa es su elección:

separarse, huir de alguien.

Tiene que ser así.

 

Lanzarse,

sentir en la garganta indicios de la guerra

y en los dos ojos

ni lágrimas ni llanto ni delirio,

sólo el gesto infinito de la nada.