Madrid se desvanece

por Antonio Mérida Ordás

Mira la gente, que cruza calles,

que lleva manos cogidas con manos

y tienta besos con besos.

Es por el frío.

 

Mira esos ojos que miran

y suben aceras y esquivan coches.

Caminan mientras fuman cigarros de mentira.

Piensan en nada.

Persiguen ruido,

como si no pasara el tiempo cuando pasa.

 

Lo dicen todo a una pantalla inerte

llena de vida y la vida es ahora una muñeca rusa.

No necesitan paraguas y es invierno;

el frío ha decidido volverse un complemento.

 

Mira esa gente, a dónde huye.

A quién esperan.

Preguntan nombres de calles cortadas,

buscan los ojos tristes de diciembre.

Qué ruido de farolas, qué luz la de los coches.

¿Dónde queda Madrid cuando hay silencio,

cuando el amor no importa?

 

Ahí fuera, todos desconocidos, caminan por sus vidas

como si lo supieran.

Como si imaginaran que sólo existen ellos

porque nadie les dice que hay alguien que les mira.

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