Sobre el blog

Preferiría que fuese de otro modo, pero no tengo más remedio que resignarme. Vine, como muchos, dispuesto a salvar el mundo, y cada dos por tres me encuentro con la lengua fuera y la vista puesta en mis zapatos reprochándomelo todo, como Arturo en Pregúntale al polvo, murmurándose a sí mismo: “Eres un cobarde, Bandini”.

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